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lunes, 12 de octubre de 2009

CUANDO LAS PALABRAS ROMPEN EL SILENCIO Y CUANDO EL SILENCIO DICE MÁS QUE MIL PALABRAS




LAS PALABRAS QUE ROMPEN EL SILENCIO.
En mi niñez solía tener dificultades en el lenguaje, por lo que era victima de burlas de mis compañeros. Mi madre, con el afán de ayudarme le pidió a mi prima (que no era maestra), que me apoyase.
A ella se le ocurrió entonces, darme dibujos que comenzasen con la letra R y S con la finalidad de motivarme. Por cada palabra correcta, me daba un dibujo. Cuando se cansó de hacerlo, tuve entonces que hacerlos yo misma. Me benefició porque desarrolle el amor al dibujo. Pero no se corrigió mi problema de lenguaje. Años después logre superarlos.
Las palabras son importantes. El lenguaje no solo permite la comunicación entre los seres humanos, sino que además a través de este transmitimos amor, paz y confianza.
Me encanta el pasaje de Génesis donde se muestra la potencia de la voz del creador que transforma y ordena con firmeza: Entonces Dios dijo "Haya Luz y hubo luz" (Génesis 1:3).
La voz de Dios rompe el silencio de la oscuridad y crea la luz.
Con palabras demuestra su amor: "Este es mi hijo amado" (Mat. 3:17.)
Es el Rey David quien con hermosas palabras menciona: "Diré al Señor: esperanza mía y castillo mío, mi Dios en quien confío". (sal. 91:2).
Son las palabras tan poderosas que pueden sanar heridas o crearlas. Por ende, es necesario tener conciencia y hacer el buen uso de ellas.
A tu alrededor hay personas que desean escuchar aquellas fraces que rompen el silencio:Palabras llenas de amor y de bondad.
Cuando trabajo con los padres muchas veces está el temor hacia lo que les depara el futuro a sus hijos. Entonces, suelo escucharlos y les hablo de mis dificultades en la niñez y de como fueron superadas. Esto les permite tener la confianza suficiente de que entiendo lo que enfrentan. Escuchar es parte de romper el silencio en las personas. Dios nos escucha en nuestras oraciones..."En mi angustia clamo al señor, y el me responde" (salmos 120:1).
CUANDO EL SILENCIO DICE MÁS QUE MIL PALABRAS
Me he preguntado muchas veces ¿ porque para mi es tan importante hablar?. Tengo ahora la respuesta:
Solía callarme para evitar las burlas. Pero solía hablar en silencio.
En las noches, salia al patio de mi casa y me sentaba. Alzaba el rostro y contemplando las estrellas hablaba sin parar sin emitir sonidos. Sabía que Dios me escuchaba y me sentía unida a él.
Cuando estaba triste y algo me perturbaba, mi madre, sin necesidad de decirle, sabia que me sucedía. En ese entonces no lo entendía; no entendía como ella "adivinaba" que pasaba en mi. Ahora que soy madre lo entiendo.
El arte de escuchar en el silencio y de hablar sin palabras.
Recuerdo el día en que murió el hijo de una hermana de la iglesia muy querida. Llegue al velorio, y me encontré con su hijo mayor. Sin mencionar nada, solo con un abrazo, le dije que lo sentía, que compartía su pena... y recuerdo perfectamente cuando el me dijo con palabras: Lo sé...Gracias.
Al dar un abrazo, un beso , una caricia; decimos cuanto los amamos, que estamos con ellos. Consolamos al que llora y damos aliento al que lo necesita.
Antes de morir mi madre (ella era diabética y había sobrevivido a dos comas diabéticos), entre a su habitación y me acosté en la hamaca que estaba frente a la suya. No hablamos por un rato, pero sabía que ella ya conocía lo que iba a decir. Y después de un gran silencio, le dije con palabras cuanto la amaba, cuan agradecida estaba con Dios por dármela como madre. Llorando ambas, no dijimos más palabras. Pero sabíamos lo que cada una le decía a la otra y era: Yo también te amo.
El arte de escuchar y de hablar sin palabras rompe el silencio.
Al morir ella, no quería hablar con nadie. Todos me decían palabras que en vez de ayudarme me lastimaban. fraces como:- Era lo mejor, estaba sufriendo- o bien, - tienes que superarlo-. En esos momentos las palabras eran látigos que me lastimaban. Cerré los ojos y ya no quería volverlos a abrir. Dejé que la soledad me llenara y que las tinieblas me cubrieran. No quería hablar de lo que sentía. Del dolor tan grande que me abrigaba y entonces...callé.
Fue mi hijo con sus dulce voz que me sacó del silencio. Me dijo: -Yo también la extraño, pero tú me has dicho que ella solamente duerme y que un día la volveremos a ver- y entonces me abrasó en silencio.
...¡Gran sabiduría en un cuerpo tan pequeño!
Las palabras que rompen el silencio y el silencio que dice mil palabras, llegan de las personas que menos nos imaginamos.
Mira a tu alrededor y observa .Observa quien con la mirada te pide que escuches y que le ayudes a romper el silencio. Y a quien con tu silencio le proporcionas mil palabras, simplemente sentándote a su lado o tomándole la mano.
Mira quien necesita estas palabras de consuelo y que tu voz suene en el silencio.....
"El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente" sal.91:1"










1 comentario:

habitante dijo...

"Diré al Señor: esperanza mía y castillo mío, mi Dios en quien confío". (sal. 91:2).

Hermosa cita Biblica, es muy cierto lo que dices mildred, con solo un mirada puedes decir te amo, o destruir un corazon....Puedes en el silencio decir mucho mas que si estuvieras hablando por horas...El poder de la palabra la vemos reflejada en el amor de Dios...Como bien lo mencionas, en la creacio.

Gracias por este hermoso mensaje; de verdad que me ha gustado como muestras las verdades que a veces olvidamos.

Un abrazo de oso desde Colombia.

Dios te colme de su Paz