martes, 22 de febrero de 2011

LAS TRES CARAS DEL AMOR


Porque Amor no es solamente decir te amo... Es mucho más que simples palabras.


Hace algunos años llegó a mis manos una revista donde la portada llevaba como título: Las tres caras del amor. Siendo una joven donde las emociones comenzaban a surgir en mi interior, con ansias tomé la revista y comencé a leer.
El artículo estaba escrito por Lend Millán, director de Vida Familiar de Potomac, en Staunton, Virginia. Y lo que descubrí lo he reafirmado con el paso de los años. No únicamente en mi vida familiar y en las relaciones con mis amigos, sino con las experiencias vividas dentro de mi área laboral con padres e hijos como orientadora pedagoga.

He aquí LAS TRES CARAS DEL AMOR, basados en  el artículo de Lend Millán,  en las cuales he podido observar estas mismas, en las siguientes anécdotas personales.

La primera: LA CARA DEL SI.

Es la cara con mayor facilidad con la que nos podemos encontrar y quizá en algún momento de nuestra vida nos ha acompañado.

Este amor es manipulador y destructivo. Se basa en el egocentrismo: YO en primer lugar. Busca satisfacerse a sí mismo a costa de los demás.

Generalmente los adolescentes son los más vulnerables a esta cara . Los cambios hormonales que presentan, amistades nuevas, la necesidad de pertenecer a un grupo y ser aceptados en ellos, la dinámica familiar en la que se desenvuelven y otros factores pueden contribuir a aceptarla.

Cuando su autoestima se encuentra disminuida caen con facilidad a los chantajes del novio y / o los amigos… Si me quieres, demuéstramelo con “tu prueba de amor”; Si eres mi amigo (a), no te lleves con… Si me quieres harás esto o aquello.

Cuando solamente se conoce este amor, se crean relaciones destructivas disfrazadas de cariño. Si me amas, soportaras mis golpes, engaños, maltratos etc.

Hace años, escuche esta historia verídica. Una joven adolescente de familia adinerada quedó embarazada. La familia no aceptaba el embarazo por lo que la chica en algún momento intentó abortar. Sin embargo la gestación llegó a su término. Después de nacer, los padres de la joven lo dieron en adopción “para evitar dificultades futuras”.

Lamentablemente estos padres la amaban “Si mantenía”, las buenas costumbres familiares y guardaba las apariencias.

El amor del Si, no es verdadero sino condicionado. Cuando no se hace lo que la persona desea, entonces desaparece.

La segunda: LA CARA DEL PORQUE.

Esta clase de amor es más soportable, ya que le concede valor y cierta consideración a la otra persona.

Tiende a fomentar la inseguridad y la competencia, ya que los que se encuentran en este amor necesitan probar que son dignos de él.

Te quiero porque… eres bella, joven, por tus buenas calificaciones, porque me comprendes, porque mantienes limpia la casa, porque me das estabilidad económica, porque a tu lado tengo posición social, porque eres mi incondicional, porque….

Cierta mujer lloraba inconsoladamente, ya que su esposo acaba de abandonarla diciéndole que ella ya no era propicia para él, que había encontrado una mujer más joven que lo “comprendiera”.

Entre sollozos decía: “Con él pase los mejores años de mi juventud, pasamos miles de dificultades, soporté todo y me abandona.”

Su esposo la dejaba por haber cambiado con el paso del tiempo. Nunca la amo verdaderamente como para valorar el amor de su esposa.

En los años de servicio he podido observar también este amor condicionado en algunos padres que abandonan a la esposa e hijos, al presentar una discapacidad o dificultad en el aprendizaje… Porque “No son Normales”.

Lamentablemente el Amor del PORQUE no es un amor fundamentado y conlleva al fracaso. Todo el amor se basa en las cualidades que pueden ofrecer y cuando estas ya se acaban, se acaba el amor.

La tercera. LA CARA DEL A PESAR DE.

En muchas ocasiones encontrar nos con esta cara nos resulta difícil.

A diferencia de la cara Del Sí, que se basa en el egocentrismo y del Porqué que es condicionado, esta carece de motivos egoístas, no espera nada a cambio y simplemente se ama.

Logra encontrar la belleza en la fealdad y es capaz de amar y respetar aunque sea rechazado.

Esta es la clase de amor que Dios nos da: El amor incondicionado.

E n su palabra1 (Corintios 13:4-7) nos dice lo que significa Amor:

” El amor es sufrido”. Amar es doloroso. ¿Quién no se duele cuando el ser amado sufre?

Una hermana querida de mi iglesia padece de Cáncer. Su lucha contra la enfermedad ha sido dura, porque el cáncer no se le ha presentado solo una vez, sino tres veces.

En una charla que tuve con ella, mencionó que estaba preocupada por su esposo, porque si no lograba salir de la enfermedad, creía que él se desanimaría muchísimo. Sin embargo, dijo que ese día estaba muy feliz, porque él le había dicho, que si ella dormía en el sueño de la muerte, estaba seguro que Dios le daría las fuerzas para continuar y verla de nuevo. Esas palabras la hicieron sentirse tranquila.

Él sufre junto con ella. Siente su dolor, pero es a su vez su brazo fuerte y su apoyo en la lucha contra el cáncer.

“Es benigno”. La persona que ama, nunca busca lastimar al que quiere, ya sea de forma física, verbal o emocional.

Recuerdo que en una ocasión, escuché este comentario: Una mujer le decía a otra:

–Creo que mi marido ya no me quiere-, -¿Por qué?- Preguntó su amiga. A lo que le contestó: -Porque ya no me pega-

Lamentablemente muchos confunden amor con maltrato.

“El amor no tiene envidia, no es jactancioso, no se engríe.” ¡Cuántas parejas y amistades se han roto por la envidia! Amor significa reconocer las cualidades y habilidades de la persona amada, sin envidiarse uno del otro. Significa participar en sus logros como si fueran parte de uno mismo.

“No es rudo, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor.” Amor significa perdonar de corazón. No es lo mismo perdonar, a decir: Te perdono, pero no Olvido.

Cierta amiga mencionaba que una vez que conoció el poder sanador del amor de Dios, logró perdonar a su papá quien se separó de su mamá y que como consecuencia, su vida familiar quedó destruida.

Su padre se había casado tiempo después con otra mujer y había creado una nueva familia. Mi amiga sentía que no podía aceptar a la nueva pareja de su papá ni a los hijos que tuvieron luego. Ahora, después de conocer a Jesús, lleva una sana relación con ambos y puede convivir con sus nuevos hermanos.

Cuando nos han lastimado, el perdón sincero logra cicatrizar la herida. Sin embargo no hay que confundir el “perdonar” y seguir en un círculo vicioso cuando se trata de maltrato físico o abusos de poder.

“No se alegra de la injusticia, sino que se alegra de la verdad”. ¿Cómo se puede decir que se ama, cuando la relación está basada en mentiras? El amor no es injusto, ni se ama con mentiras.

“El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”… Amor es estar en las alegrías y las tristezas, en la salud y en la enfermedad. Soporta las desventuras que se presentan en nuestras vidas. No es soportar maltrato físico, emocional o verbal en nombre del amor porque estaríamos equivocados.

Cuando estudiaba el primer año de la carrera, conocí a una maestra que había adoptado a un bebé recién nacido. Ella mencionó que este bebé durante el primer mes, no dio muestra de ninguna dificultad hasta que comenzó a convulsionar y se le diagnosticó parálisis cerebral. Su esposo y ella decidieron quedarse con el niño a pesar de su Necesidad Especial.

Atendían con amor a ese pequeño que ya contaba para ese entonces de 3 años de edad. Sin quejas, sin reproches, le daban todo el amor que podían ofrecer. Le pregunté si sabía lo que les esperaba (terapias, escuelas especiales, médicos etc.) y me dijo Sí.

Y mejor aún: agradecía a Dios por darle las posibilidades económicas para apoyarlo.

Amaban a su hijo A PESAR DE su discapacidad, cosa contraria a los padres naturales, quienes desde antes de nacer ya lo habían rechazado.

Len Millán nos cuenta en su artículo una bella historia que refleja esta misma clase de amor.

“Un cirujano estaba junto a la cama de una joven. El rostro de la dama tenía una expresión mitad hueca, mitad sonrisa, puesto que el médico acababa de extirparle un tumor canceroso de la mejilla. El cirujano había logrado ocultarle la cicatriz debajo de la curvatura del maxilar.

Pero siendo que el tumor era muy grande y la incisión había sido profunda, el bisturí había cortado los nervios del lado derecho de la cara.

Ella miró fijamente el rostro de su esposo mientras hablaban de su futuro.

Luego con ojos suplicantes le preguntó al cirujano:- ¿Quedará mi boca así para siempre?

-Sí- contestó el médico-, temo que así quedará.

Un torrente de lágrimas brotó de sus ojos cayendo silenciosamente sobre la almohada. Su esposo le tomó las dos manos entre las suyas. Sus ojos interrogantes se encontraron inquisitivamente. Con una amplia sonrisa el joven le dijo a su esposa con seguridad: - Mi amor, de veras me gusta tu nueva sonrisa: tiene algo gracioso.

Entonces, inclinándose para besar a su esposa, torció graciosamente la boca para adaptarse a ella, demostrando que con sus besos, a pesar de todo, podían ser muy eficientes.”

El amor verdadero, es aquel que a pesar las huellas del paso del tiempo, cambio corporal y las enfermedades se mantiene. Es aquel que no juzga, que no miente, que busca lo mejor para la otra persona y no muestra envidia.

El amor verdadero es incondicional, tal y como lo muestra Dios en su infinito amor hacia nosotros.

Esta cara del amor es la que debemos de buscar en nuestras vidas, No te conformes con falsas ilusiones. La belleza se acaba, pero la esencia permanece. Busca, recibe y da amor verdadero.

“El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”.

1 Juan 4:8



                                                                                                                      Letizia.


jueves, 17 de febrero de 2011

AMORES QUE MATAN.

¿Has considerado que el amor puede causar la muerte en el ser amado?, ¿te impresiona saber esto? Pues déjame decirte que invariablemente sí puedes matar a alguien con tu cariño…
Cuando nacen los hijos como padres deseamos lo mejor para ellos. Nadie nace sabiendo, pero indudablemente como los eduquemos será la carta abierta hacia su futuro.
Debemos estar consientes que nuestra forma de educar a los hijos se encuentra influenciada de cómo nos educaron nuestros padres, quienes no tuvieron la oportunidad que nosotros, los padres actuales, tenemos de contar con la información necesaria disponible, a fin de  hacerlo en la medida posible lo mejor que podamos. Por lo que detectar a tiempo nuestros errores, nos permite mejorar nuestra vida familiar.
PRIMER AMOR ASESINO. Querer a los hijos es bueno, Pero quererlos al grado de la sobreprotección es…Asesino.
Proteger a nuestros hijos, procurando satisfacer sus necesidades físicas y emocionales es normal y esperado, pero no hay que  condicionar su amor.( si te portas mal, ya no te quiero, no te quiero porque no me obedeciste…)
Los padres sobre protectores son aquellos que se pasan todo el día preocupándose por sus hijos y este "Amor" puede llevar a mimar a los hijos en extremo , creando un estado emocional intenso que se torna  excesivo y  conlleva a la necesidad de controlar al hijo.
En la sobreprotección los padres no aceptan que los hijos van creciendo y que necesariamente tienen que aprender a resolver sus problemas.
Entre las razones que existen para convertirse en padres sobre protectores son:
Rechazo escondido. Cuando son hijos no deseados o con alguna discapacidad o problema de salud.  Este sentimiento crea en los padres el “compromiso” de evitar cualquier otro sufrimiento mayor en el niño. Y/o  el rechazo al mismo por su discapacidad y la culpa oculta de ese rechazo.
 Baja autoestima. Cuando los padres han tenido fracasos y frustraciones  en la vida, miran a sus hijos como un recuerdo de aquellos y quieren “evitarles” esa experiencia: “No quiero que mi hijo sufra lo que yo he sufrido”.
Sentimiento de culpa. Cuando se quiere “compensar” a los hijos por los distintos problemas que surgen dentro un hogar disfuncional (alcoholismo, violencia intrafamiliar, divorcio etc).
Por “excusa” al  ausentismo y al poco tiempo que  le dedican a los hijos ya sea por  trabajo o actividades de uno o de los dos padres, llevando al acto de “comprar” con juguetes, ropa, o actitudes sobreprotectoras al hijo, porque es más fácil que escuchar lo que el menor siente”, o bien,  culpar a los demás de los problemas del niño, sin centrarse en que las dificultades que puede tener  en el hogar o escuela, son ocasionados en casa por ellos mismos  o al ambiente familiar.
Los niños que son sobreprotegidos no asumen responsabilidades ni desarrollan las capacidades que puedan tener, ya que sus padres no le dejan desarrollarse, suelen ser miedosos e inseguros con baja autoestima y dificultades para tomar decisiones, creando una dependencia entre padres e hijos  que afectan el desarrollo emocional del menor, creciendo en un ambiente de preocupación constante, con expectativas no propias, sino la de sus padres haciéndolo un adulto inmaduro y frustrado.
SEGUNDO AMOR ASESINO. Con la sobreprotección generalmente llega el Consentimiento extremo, que es fatal. Los padres se convierten en los “salvavidas de sus hijos”, convirtiéndose en padres PERMISIVOS., procurando que sus hijos tengan todos los deseos satisfechos que ellos no tuvieron. Trata a sus hijos como iguales, sin diferenciar la autoridad, confundiendo “ser amigos”de sus hijos con el amigo cómplice   de sus hijos”.
Los padres permisivos suelen tener miedo a enfrentarse a sus hijos, por lo que ceden a todas sus demandas, no estableciendo límites claros, ni dando a conocer a los hijos el No o Basta, así como las  consecuencias para sus actos.
Como resultado a la falta de normas y  consecuencias, estas  llegan a desaparecer de la vida del niño, evitando que conozcan el orden o la autoridad, por lo que los hijos crecen siendo exigentes, caprichosos y autoritarios; pensando que lo merecen todo, metiéndose en problemas por indisciplina y por faltas a las leyes considerando que pueden violarlas con impunidad. 

 TERCER AMOR ASESINO.  El autoritarismo.  Dentro del hogar debe existir la autoridad en los padres, ya que este le permite al niño saber hasta dónde puede actuar.
Sin embargo los padres autoritarios son controladores. Imponen sus criterios a la fuerza sin ser cuestionables, y generalmente son padres que no demuestran mucho afecto o cariño al niño.
Siempre están criticando las conductas negativas y no observan las conductas positivas de los hijos. Son muy estrictos y no dan opciones a los niños los cuales siguen sus reglas como resultado de una imposición externa. No les explican porque quieren que hagan las cosas y simplemente les exigen hacerlas.
El castigo físico y la reprensión es una forma de control en ellos.
Generalmente, los padres autoritarios repiten modelos educativos con los que fueron criados. Este tipo de educación es la que se daba años anteriores y donde los padres tenían una alta expectativa en los hijos, confundiendose la Educación con la autoridad.
Miran a los hijos como una extensión de ellos mismos y que no consideran que éstos no “saben nada” de la vida, así que guiarlos con orden será lo correcto.
 Los hijos que son educados de esta forma, pueden presentar retraimiento e inhibición creando en los niños la imposibilidad de  decidir por sí solos, como consecuencia de que siempre se les ha impuesto las decisiones y a  preocuparse por complacer a los demás que a mirar sus propias necesidades.
También, como resultado de este amor,  pueden confundir la libertad con el libertinaje, debido a sus ansias de alejarse de las “normas” injustas llegando a casos como: transgresiones de las leyes y la salida del hogar en busca de la independencia y libre decisión.
 En relación a la familia, la comunicación es distante por la falta de muestra de cariño y el diálogo entre los hijos y padres.
Los adultos que son resultado de este tipo de amor asesino, presentan baja autoestima, con pocas habilidades sociales, siendo poco reflexivos en sus actos. Pueden repetir el mismo rol ante sus hijos y/o peor, convertirse en verdugos de sus padres. Se han dado casos de violencia de hijos hacia padres autoritarios.
 Los padres debemos aceptar a nuestros hijos tal y como son, como el regalo que se ama sin distinción. Amar a los hijos es Educar. Educar es Disciplinar, Disciplinar es educar para la vida.
Hay que disciplinar con amor y con límites, fomentando el dialogo, el respeto y la responsabilidad. Escuchándolos, si queremos que nos escuchen. Orientándolos y respetando sus decisiones.
Dar instrucciones claras y definidas a los niños, ayudará a que sepa que queremos exactamente  de él.
Respetar su individualidad y dar opciones que le permitan decidir sobre ciertos aspectos de su vida que estén a su alcance es favorable. Recordemos que los hijos aprenden a través de las experiencias, que si nosotros los amamos, debemos dejar que creen las propias. Se aprende a montar bicicleta cayéndose de ella, y una vez aprendido no se olvida.
Los hijos deben valorar las cosas que nosotros les podemos dar y por lo tanto deberán saber que las cosas no son tan fáciles, y que “comprar su cariño no significa amar”. Y que “Se aprecia más lo que con esfuerzo se ha logrado obtener”.
Si enseñamos a nuestros hijos a ser responsables de sus actos y de las consecuencias de sus acciones, estamos educándolos para la vida, ayudándolos a ser responsables y a sentirse amados. Porque el niño que es disciplinado es un niño amado, ¿qué padre querrá ver a su hijo metido en problemas legales?.
 La vida está llena de subidas y bajadas, por lo que nuestros hijos deben desarrollar un carácter que les permita disfrutar de de ella, ser independientes y capaces de enfrentar los retos diarios.
  Ama a tus hijos sin Asesinarlos, no mates su futuro y su personalidad con la SOBREPRTECCIÓN, PERMISIVIDAD Y AUTORITARISMO.


                             Letizia.

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