jueves, 17 de febrero de 2011

AMORES QUE MATAN.

¿Has considerado que el amor puede causar la muerte en el ser amado?, ¿te impresiona saber esto? Pues déjame decirte que invariablemente sí puedes matar a alguien con tu cariño…
Cuando nacen los hijos como padres deseamos lo mejor para ellos. Nadie nace sabiendo, pero indudablemente como los eduquemos será la carta abierta hacia su futuro.
Debemos estar consientes que nuestra forma de educar a los hijos se encuentra influenciada de cómo nos educaron nuestros padres, quienes no tuvieron la oportunidad que nosotros, los padres actuales, tenemos de contar con la información necesaria disponible, a fin de  hacerlo en la medida posible lo mejor que podamos. Por lo que detectar a tiempo nuestros errores, nos permite mejorar nuestra vida familiar.
PRIMER AMOR ASESINO. Querer a los hijos es bueno, Pero quererlos al grado de la sobreprotección es…Asesino.
Proteger a nuestros hijos, procurando satisfacer sus necesidades físicas y emocionales es normal y esperado, pero no hay que  condicionar su amor.( si te portas mal, ya no te quiero, no te quiero porque no me obedeciste…)
Los padres sobre protectores son aquellos que se pasan todo el día preocupándose por sus hijos y este "Amor" puede llevar a mimar a los hijos en extremo , creando un estado emocional intenso que se torna  excesivo y  conlleva a la necesidad de controlar al hijo.
En la sobreprotección los padres no aceptan que los hijos van creciendo y que necesariamente tienen que aprender a resolver sus problemas.
Entre las razones que existen para convertirse en padres sobre protectores son:
Rechazo escondido. Cuando son hijos no deseados o con alguna discapacidad o problema de salud.  Este sentimiento crea en los padres el “compromiso” de evitar cualquier otro sufrimiento mayor en el niño. Y/o  el rechazo al mismo por su discapacidad y la culpa oculta de ese rechazo.
 Baja autoestima. Cuando los padres han tenido fracasos y frustraciones  en la vida, miran a sus hijos como un recuerdo de aquellos y quieren “evitarles” esa experiencia: “No quiero que mi hijo sufra lo que yo he sufrido”.
Sentimiento de culpa. Cuando se quiere “compensar” a los hijos por los distintos problemas que surgen dentro un hogar disfuncional (alcoholismo, violencia intrafamiliar, divorcio etc).
Por “excusa” al  ausentismo y al poco tiempo que  le dedican a los hijos ya sea por  trabajo o actividades de uno o de los dos padres, llevando al acto de “comprar” con juguetes, ropa, o actitudes sobreprotectoras al hijo, porque es más fácil que escuchar lo que el menor siente”, o bien,  culpar a los demás de los problemas del niño, sin centrarse en que las dificultades que puede tener  en el hogar o escuela, son ocasionados en casa por ellos mismos  o al ambiente familiar.
Los niños que son sobreprotegidos no asumen responsabilidades ni desarrollan las capacidades que puedan tener, ya que sus padres no le dejan desarrollarse, suelen ser miedosos e inseguros con baja autoestima y dificultades para tomar decisiones, creando una dependencia entre padres e hijos  que afectan el desarrollo emocional del menor, creciendo en un ambiente de preocupación constante, con expectativas no propias, sino la de sus padres haciéndolo un adulto inmaduro y frustrado.
SEGUNDO AMOR ASESINO. Con la sobreprotección generalmente llega el Consentimiento extremo, que es fatal. Los padres se convierten en los “salvavidas de sus hijos”, convirtiéndose en padres PERMISIVOS., procurando que sus hijos tengan todos los deseos satisfechos que ellos no tuvieron. Trata a sus hijos como iguales, sin diferenciar la autoridad, confundiendo “ser amigos”de sus hijos con el amigo cómplice   de sus hijos”.
Los padres permisivos suelen tener miedo a enfrentarse a sus hijos, por lo que ceden a todas sus demandas, no estableciendo límites claros, ni dando a conocer a los hijos el No o Basta, así como las  consecuencias para sus actos.
Como resultado a la falta de normas y  consecuencias, estas  llegan a desaparecer de la vida del niño, evitando que conozcan el orden o la autoridad, por lo que los hijos crecen siendo exigentes, caprichosos y autoritarios; pensando que lo merecen todo, metiéndose en problemas por indisciplina y por faltas a las leyes considerando que pueden violarlas con impunidad. 

 TERCER AMOR ASESINO.  El autoritarismo.  Dentro del hogar debe existir la autoridad en los padres, ya que este le permite al niño saber hasta dónde puede actuar.
Sin embargo los padres autoritarios son controladores. Imponen sus criterios a la fuerza sin ser cuestionables, y generalmente son padres que no demuestran mucho afecto o cariño al niño.
Siempre están criticando las conductas negativas y no observan las conductas positivas de los hijos. Son muy estrictos y no dan opciones a los niños los cuales siguen sus reglas como resultado de una imposición externa. No les explican porque quieren que hagan las cosas y simplemente les exigen hacerlas.
El castigo físico y la reprensión es una forma de control en ellos.
Generalmente, los padres autoritarios repiten modelos educativos con los que fueron criados. Este tipo de educación es la que se daba años anteriores y donde los padres tenían una alta expectativa en los hijos, confundiendose la Educación con la autoridad.
Miran a los hijos como una extensión de ellos mismos y que no consideran que éstos no “saben nada” de la vida, así que guiarlos con orden será lo correcto.
 Los hijos que son educados de esta forma, pueden presentar retraimiento e inhibición creando en los niños la imposibilidad de  decidir por sí solos, como consecuencia de que siempre se les ha impuesto las decisiones y a  preocuparse por complacer a los demás que a mirar sus propias necesidades.
También, como resultado de este amor,  pueden confundir la libertad con el libertinaje, debido a sus ansias de alejarse de las “normas” injustas llegando a casos como: transgresiones de las leyes y la salida del hogar en busca de la independencia y libre decisión.
 En relación a la familia, la comunicación es distante por la falta de muestra de cariño y el diálogo entre los hijos y padres.
Los adultos que son resultado de este tipo de amor asesino, presentan baja autoestima, con pocas habilidades sociales, siendo poco reflexivos en sus actos. Pueden repetir el mismo rol ante sus hijos y/o peor, convertirse en verdugos de sus padres. Se han dado casos de violencia de hijos hacia padres autoritarios.
 Los padres debemos aceptar a nuestros hijos tal y como son, como el regalo que se ama sin distinción. Amar a los hijos es Educar. Educar es Disciplinar, Disciplinar es educar para la vida.
Hay que disciplinar con amor y con límites, fomentando el dialogo, el respeto y la responsabilidad. Escuchándolos, si queremos que nos escuchen. Orientándolos y respetando sus decisiones.
Dar instrucciones claras y definidas a los niños, ayudará a que sepa que queremos exactamente  de él.
Respetar su individualidad y dar opciones que le permitan decidir sobre ciertos aspectos de su vida que estén a su alcance es favorable. Recordemos que los hijos aprenden a través de las experiencias, que si nosotros los amamos, debemos dejar que creen las propias. Se aprende a montar bicicleta cayéndose de ella, y una vez aprendido no se olvida.
Los hijos deben valorar las cosas que nosotros les podemos dar y por lo tanto deberán saber que las cosas no son tan fáciles, y que “comprar su cariño no significa amar”. Y que “Se aprecia más lo que con esfuerzo se ha logrado obtener”.
Si enseñamos a nuestros hijos a ser responsables de sus actos y de las consecuencias de sus acciones, estamos educándolos para la vida, ayudándolos a ser responsables y a sentirse amados. Porque el niño que es disciplinado es un niño amado, ¿qué padre querrá ver a su hijo metido en problemas legales?.
 La vida está llena de subidas y bajadas, por lo que nuestros hijos deben desarrollar un carácter que les permita disfrutar de de ella, ser independientes y capaces de enfrentar los retos diarios.
  Ama a tus hijos sin Asesinarlos, no mates su futuro y su personalidad con la SOBREPRTECCIÓN, PERMISIVIDAD Y AUTORITARISMO.


                             Letizia.

3 comentarios:

Bonita23 dijo...

muy bonito amiga aprendi mucho grasias por las dulces palabras ke siempre escribes :)

Claudia Martínez Salvador dijo...

Disculpa, me podrías recomendar bibliografía acerca del tema?

Claudia Martínez Salvador dijo...

Disculpa, me podrías recomendar bibliografía acerca del tema.

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